Ese momento del día


Muchas veces mi mayor aventura no es viajar a miles de kilómetros, sino detenerme a observar mi propio entorno.

Esta es la vista que me acompaña cuando estoy en mi momento de calma.

Detrás del cristal, el mundo sigue su curso; los tejados de mi ciudad, el ir y venir de las voces, del aire, del ruido diurno y de ese pequeño pulmón verde al fondo. 

Es una muestra palpable de que soy parte de algo más grande, un tejido complejo de vidas, estructuras y algo más que me puede doler o me puede hacer reír. 

Pero la verdadera aventura comienza cuando me siento en mi rincón y abro este cuaderno.

Es un espacio donde me permito esbozar y dar sentido a las palabras que salen a chorros de mi pluma. 

Traducir de algún modo el sentimiento que me produce ver la vida desde éste palco.

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