La señal en el centro



No hace falta un ritual, ni saber un lenguaje antiguo.

Basta con el silencio bajo este cielo abierto.

En medio del ruido de la radio, los jeans y del viento, se abre un portal que nos devuelve al origen.

Soy la antena que capta lo invisible, el puente que une lo desconocido a la tierra.

Porque allí, donde el caos parece reinar, hay un latido geométrico, un orden de luz que no es otra cosa que puro amor.

Honro la sombra, pero elijo el brillo, y en esa apertura, por fin, la frecuencia original descansa en mi hogar.



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