Conocí a Saturno en persona


Siempre había visto a Saturno como una estrella celeste, un planeta adornado por sus inmensos anillos, una joya silenciosa en la inmensidad del espacio. 

Poco más sabía sobre él, aparte de esa imagen icónica que todos tenemos grabada en la mente  🪐.

Más tarde, descubriendo el mundo de la astrología amplíe algo más sobre Saturno, desde un punto de vista más psicológico, como un personaje más de nuestra personalidad humana para ser y estar en el mundo.

Desde esta perspectiva, Saturno representa la estructura, la disciplina, el tiempo y la madurez. Se le asocia con la responsabilidad, la sabiduría adquirida a través de la experiencia y la capacidad de establecer límites. 

Curiosamente un día, de forma muy particular, conocí a Saturno en persona, es mi manera de expresar tan asombrosa coincidencia. Lo conocí, no como un cuerpo celeste distante, sino como una presencia palpable, imponente y a la vez sorprendentemente cercana.

Está persona, que parecía encarnar a la perfección esta energía saturnina, intensificada por la influencia de Mercurio en el signo de Virgo, irradiaba una sabiduría serena, fruto de una mente aguda, analítica y reflexiva, propia de Virgo regido por Mercurio, pero filtrada por la templanza y la profundidad de Saturno.

Sus cualidades eran evidentes en cada gesto y palabra: sensatez para abordar los problemas, un sentido innato de la justicia, una sobriedad elegante en su forma de ser y vestir, y una figura esbelta que reflejaba una vida de moderación y equilibrio. 

En su presencia, uno sentía la solidez de la experiencia y la invitación a la reflexión, como si un fragmento del mismísimo Saturno se hubiera manifestado en la Tierra.

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