Refugio en alguna hora del día

 


Cerca de mi cabaña observo a mi alrededor...unos instantes quieta... un bosque imponente y frondoso que me acoge y es mi hogar.

En las cercanías me llega el aroma a patata asada y a leña quemada, que da luz y calor a mi refugio.

Puedo escuchar el sonido del arrollo que se encuentra a unos cuantos metros de aquí. 

Puedo sentir a unos gnomos revoloteando entre los árboles, son tan escurridizos y pícaros que me llenan de un humor "Duendil" indescriptible.

Puedo estar horas aquí acompañada de esta peculiar naturaleza que me conecta con lo más ancestral de mi interior y me muestra a cuenta gota este sitio imaginario pero real en algún lugar.

Mi cotidiano se hace más liviano y fácil cuando desde mi refugio puedo filtrar lo más adecuado y útil para mi presente.


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